Cali, mi segunda maratón
La Maratón de Cali no solo fue escenario para el alto rendimiento internacional y las marcas históricas, también lo fue para historias personales de superación y pasión por el atletismo.
Una de ellas fue la del profesor Nixon Carranza, docente del programa de Comunicación Social – Periodismo de la Fundación Universitaria Los Libertadores, quien viajó a la capital vallecaucana para enfrentar su segundo reto sobre la distancia reina del atletismo: los 42.195 metros.
Carranza llegó a Cali el sábado 3 de mayo acompañado de su hermano Alexis, quien también participó en la competencia. Ambos habían compartido meses de preparación desde enero, corriendo juntos por las calles y parques de Bogotá, con sesiones que incluían largas distancias, entrenamientos de fuerza y simulacros de carrera.
Una partida puntual y un ambiente animado
El día de la competencia, los hermanos Carranza llegaron al punto de partida a las 4:30 de la mañana, listos para afrontar el recorrido de la maratón que comenzaría, como estaba previsto, a las 5:00 a.m. La temperatura en ese momento era ideal para correr: el clima caleño se mostró benévolo durante las primeras horas, permitiendo un inicio cómodo para los más de 11.000 atletas inscritos en el evento.
Desde los primeros kilómetros, el profesor Nixon mostró un paso constante y sostenido, marcando un ritmo cercano a los 6 minutos con 20 segundos por kilómetro. Con este desempeño, las proyecciones apuntaban a un tiempo final de 4 horas y 30 minutos, lo que representaría una mejora considerable con respecto a su primera experiencia maratoniana en Bogotá que fue de 5 horas 30 minutos.
A lo largo del trayecto, los corredores contaron con múltiples puntos de hidratación y el entusiasmo contagioso del público caleño, que salió masivamente a animar la competencia. “La energía de la gente fue impresionante, en cada esquina había alguien con una botella de agua, una sonrisa o una palabra de aliento”, comentó Carranza.
Un contratiempo inesperado, pero la meta fue alcanzada
Sin embargo, no todo fue perfecto durante la carrera. A la altura del kilómetro 18, Nixon sufrió un malestar estomacal que lo obligó a hacer una pausa no programada. Esta situación afectó su ritmo y obligó a replantear su estrategia de carrera en el segundo tramo del recorrido.
A pesar del contratiempo, el profesor mantuvo la concentración y el compromiso con su objetivo: terminar la carrera. Su tiempo final fue de 4 horas y 58 minutos, cruzando la meta con la satisfacción de haber cumplido una vez más con el desafío personal que representa una maratón.
“Cada maratón es una historia diferente. Aunque esta vez tuve una dificultad inesperada, lo importante es haber cruzado la meta y seguir sumando experiencias. Correr es una metáfora de la vida: uno se cae, se levanta, respira y continúa”, expresó el docente tras finalizar la competencia.
La maratón como espacio de formación y ejemplo
La participación de Nixon Carranza en la Maratón de Cali también tiene un valor simbólico para la comunidad académica libertadora. Desde su rol como educador, representa el compromiso con el bienestar integral, el ejemplo de disciplina y la importancia de mantener hábitos saludables incluso en medio de las exigencias profesionales.
“Correr no solo es una actividad física, también es una forma de encontrarse con uno mismo, de escuchar el cuerpo, de fortalecer la mente. Compartir esto con los estudiantes es clave, porque el deporte también comunica, también enseña”, afirmó Carranza, quien ha integrado la práctica deportiva como una herramienta pedagógica en sus clases.
Esta segunda maratón marca un nuevo hito en la trayectoria personal del profesor, que ahora se plantea nuevos retos deportivos para el segundo semestre del año. Mientras tanto, continúa con su labor docente en Los Libertadores, convencido de que cada kilómetro recorrido aporta a su crecimiento como ser humano y como educador.

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